07/08/2012

Santa Cruz una provincia de prostíbulos, drogas y juego, por Mirtha Espina

Se clausuraron las casitas de Rio Gallegos, pero los prostibulos no desaparecieron. El proxenetismo, la droga y el juego son moneda corriente en Calafate. Los avisos prostibularios en los diarios continúan en una provincia donde aún está lejos la erradicación de la trata sexual.


Por Mirtha Espina, periodista de Cadena 3 en Río Gallegos.

La prostitución en la provincia de Santa Cruz es un fenómeno naturalizado, arraigado en el tiempo, que encontró mil justificaciones: desde la soledad de los hombres que realizaban las faenas ovinas, hasta la necesidad higiénica a la que apelaban los militares en los decretos que permitían la habilitación de estos lugares en las zonas de cuarteles, sea por la vía del prudente control de las libretas sanitarias establecidas en la década del sesenta, o encubierta en lugares de esparcimiento.

Fueron pasando los años y el mercado fue ganando crueldad en el manejo de ese negocio, importación de materia prima, violencia en el control de la disciplina interna de esos establecimientos, y formando una especie de multi- rubro con el manejo de la droga y los negocios clandestinos.
El cierre de “Las Casitas” en Río Gallegos, forzado a partir de las denuncias de La Alameda, significa que un espacio tradicional de ejercicio de la prostitución no funciona, pero es solo eso, sería como si en una gran ciudad se las “corre de esquina”.

Más aún, son frecuentes las noticias que, con titulares pomposos, nos presentan que se “rescato a una mujer” y tras cartón los funcionarios policiales o de derechos humanos se adjudican la “vigencia de políticas de Estado para combatir este flagelo”. Pero basta con abrir las páginas de uno de los principales diarios de Río Gallegos y abunda la oferta sexual. El Calafate, calificado como “su lugar en el mundo por la presidenta”, es un polo para el ejercicio de la prostitución, combinado con la droga y el juego.

Las Heras, población que gira en torno del yacimiento petrolero, una de las ciudades con más suicidios de adolescentes en el país, tienen una densidad de prostíbulos por habitante que causa escalofríos. Allí también, el juego y la droga se hallan presentes en formas escalofriantes. Podríamos hablar de la pesquera Puerto Deseado, que debe alimentar el instinto de los trabajadores del puerto, quizá por aquel sesudo saber que donde hay marineros hay prostíbulo, droga y juego.
Santa Cruz sigue siendo una tierra de aventureros, piratas y ladrones, donde los dueños del prostíbulo exigen moral a sus hijos, tal como lo profetizara José María Borrero en su libro “La Patagonia trágica”. Las fortunas se hacen esquilmado los recursos naturales, estrujando los dineros del Estado y con negocios ilícitos, y en ese contexto: ¿como podía faltar la trata de personas para la prostitución? Incluso en una sociedad con los rufianes de la noche del sur chileno, “es un capitalismo globalizado”, dirían los economistas.

El Estado, sea porque esta carente de recursos, sea porque la capacitación para combatir este delito a escala internacional es pobre, y (por qué no decirlo) porque existe un entramado de complicidades en el poder real que no tiene el más mínimo interés en revertir esto.
En la medida que las condiciones sigan siendo propicias para los negocios ilegales, que la justicia siga en manos de jueces y fiscales que nunca persiguen a los poderosos, y encarcelan perejiles o luchadores sociales, todo favorece la existencia de la prostitución, pero no “por una mujer alocada”, sino porque aquí se generan fortunas en la proporción de sus incrementos si están vinculadas a negocios ilegales.

Delito, droga, juego y prostitución atraviesan a la Patagonia, y esto no es poca cosa como para no prestar atención. Si en las provincias de pasado colonial, las familias aristocráticas se adueñaron del poder, en el sur quienes justifican el saqueo de los recursos naturales, el desmantelamiento del Estado, son quienes fomentan el ingreso de este delito, en que de vez en cuando debe aparecer algún caso en la sección de policiales como para salvar la conciencia.
Tras de cada anuncio de mujeres que ofrecen sus servicios, o en cada una de ellas que se la encuentra en los más variados lugares, debe pensarse que se teje un entramado de coberturas que florece esparcido por toda la estepa.

Hace casi dos años, el caso de una chica que había desaparecido raptada fue noticia en todos los medios, se la encontró en Las Heras supuestamente porque formó una pareja, al poco tiempo se silenciaron todas las voces.

El año pasado, el cura de esa localidad nos dijo que la vio una vez y que a él le parecía que seguía en manos de tratantes. Datos mas, datos menos esta es la historia que podríamos generalizar. El Estado no ofrece alternativas, no desmantela las redes y la cosa sigue mal, preocupantes.

Las Casitas de Río Gallegos silenciaron sus sonoras cumbias, no se encienden sus luces rojas, no están las chicas en la ventana llamando con sus linternas, pero quizá toda la provincia sea un gigantesco burdel, “triste como un prostíbulo al mediodía”.

5 comentarios:

Estos gobernantes aristócratas que se creen libertarios latinoamericanos bajaron los cuadros con los generales y convirtieron la ESMA en un museo, pero está claro que eso fue el empleo de una reivindicación genuina como parte del circo del márketing político político para sostener el régimen, porque está más que claro que, con metodologías y tácticas renovadas, los grupos de tareas y los campos de concentración nunca dejaron de operar en Argentina; y menos que menos aún en el propio feudo presidencial

Prostíbulos o Bulos pro?
En Sta. Cruz a pesar que se empeñan en igualar el “problema “la cuestión es diferente. Un poco de historia, el 02 de Octubre del año 1919, según certificado médico y en presencia del comisario jefe de policía de Pto. Santa Cruz dice: “Certifico haber examinado a la mujer Sara Arenaza quien está en condiciones de ejercer la prostitución. Expedido en presencia del médico de la policía Alejandro Sicar y el capitán Ricci de policía de Pto. Santa Cruz “Libro de Osvaldo Bayer
Jamás ha estado prohibida la prostitución, sino regulada por ley de profilaxis.
Se confunden los problemas, uno es la trata de personas y narcotráfico y otro es el de la prostitución. Esto último es lo que tal vez y creo que si necesita una legislación acorde con los tiempos.
Que se diga que es un ámbito ideal para desarrollar las dos anteriores es problema de control .No necesariamente este flagelo (drogas) se encuentra en las odiadas “casitas”.
Tampoco desconozcan que en boliches bailables se conjugan dichas cuestiones. Quienes opinan que es necesaria su erradicación son personas que desconocen la problemática humano social del aumento de soltería en la población, o bien tienen un pasar económico importante que le da para concurrir a los privados que existen y son muchos.
El gobernador se refirió a una posible reapertura de “Las Casitas”, al señalar el viernes que “es una apertura a que el delito de trata esté más cerca nuestro, claramente, por más controles que hagamos y demás, no sé si estoy tan de acuerdo a que se reabran” y en ese punto enfatizó que a su entender “hay que hacer una audiencia pública y profundizar este tema”, agregando que “hay que consultar con la sociedad, no sé si no es conveniente un plebiscito, con una etapa previa de esclarecimiento sobre lo que se puede plebiscitar, me parece que es un tema que es muy delicado y que una resolución a favor o en contra en sede judicial no salda la discusión de fondo”, indicó .En este sentido, agregó “la lucha que estamos llevando contra la trata de personas, pero no debemos desconocer que hay una gran parte de la sociedad que está opinando que es preferible tener abiertas las casas de tolerancia, no podemos desconocerlo porque la prostitución se ejerce hoy en las calles o en lugares no habilitados, y esa parte también hay que tenerla en cuenta, hay que ser muy serio y no hay que dejarse llevar por la necesidad de algún anuncio”. Asimismo, remarcó: “Creo que en esto la sociedad debe dar señales claras de lo que se debe hacer con este tema”. ...

Cont.……

Andres Peebles

Prostíbulos o Bulos pro? (Parte 2)

No estoy de acuerdo con el ejemplo extremista y sectario que en “un barrio que no tiene cloacas se le prohíba el pozo negro” aunque deberíamos hacernos cargo de nuestra hipocresía y miserias que todos las tenemos en mayor o menor grado.Estimo que corrigiendo el índice de corrupción que existe en los funcionarios municipales y policiales se puede tener un control responsable de este tipo de comercio, que cultural y socialmente está arraigado en nosotros, por lo menos en un gran porcentaje de la población masculina.
El pueblo gobierna a través de sus representantes. Las autoridades municipales son las que tienen la responsabilidad histórica de regular como estimen conveniente esta situación. No pretendan que el pueblo careta salga a defender lo que siempre niega o dice desconocer. A ver Ud. con una familia de 2 hijos adolescentes, tal vez servidor público, o docente, policía, comerciante, político ante la pregunta se deben cerrar las casitas? Que diría? Si las veces que fue, por que alguna vez fue, fue de trampa; después de un asado, en épocas proselitistas, etc. Entonces hoy echarle el fardo a” la gente” es muy facilista y engañoso.
Y para quienes conocen la noche desde el día o porque se les hizo tarde las ofertas sexuales existen en todo ámbito Insisto. Hoy están diseminadas en el área central de la ciudad en departamentos y locaciones que no solo no tienen control municipal por ser “truchas” si no que lo peor de la situación no hay control sanitario ni profilaxis alguna .Perooooo… le viene bien a muchos clientes encubiertos por su condición de funcionarios o que pertenecen a algún estamento como el judicial, medico o de clase media.
Al parecer el remedio es peor que la enfermedad.

ANDRES PEEBLES

Se clausuraron las casitas de Rio Gallegos, pero los prostibulos no desaparecieron. El proxenetismo, la droga y el juego son moneda corriente en Calafate. Los avisos prostibularios en los diarios continúan en una provincia donde aún está lejos la erradicación de la trata sexual.

Se necesita una revolución cultural, una educación de nuestra verdadera historia, un cuestionamiento crìtico y minucioso de todas nuestras creencias históricas, religiosas, políticas, capitalistas y sobre todo culturales, y entrar este programa y concientizaciòn en las aulas. En si una revolución constante como personas y como integrantes de una sociedad y de una especie màs que habita este suelo.

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