Doris Lee, responsable de la marca "No Chains" en Hong Kong, resume la escandalosa situación de esclavitud a la que son sometidas las trabajadores domésticas migrantes. Agencias de colocación de personal y reparticiones estatales de los países de origen y destino de los migrantes administran millonarios negocios y remesas a costa de la super explotación de estos trabajadores. Un tráfico de personas patrocinado por el Estado.
Por Doris Lee, coordinadora para el sudeste asiático de la marca global antiesclavista No Chains y activista por derechos humanos en Hong Kong
Una trabajadora doméstica de Indonesia había estado trabajando 20 horas al día para un empleador de Hong Kong y durante más de cuatro meses, le patearon la espalda cada mañana para despertarla. Finalmente un día, el empresario la pateó con tal fuerza que rompió algunas de sus costillas y el dolor fue insoportable, así que ella se escapó para ir al hospital. Cuando se le preguntó por qué siguió soportando las patadas tanto tiempo, dijo que quería mantener su trabajo hasta pagar la deuda que ella mantenía con la agencia. Esperaba que su empleador cambiara si ella lograba ser paciente. Sin embargo, incluso después de su experiencia, dijo que quería olvidar el pasado y volver a intentar trabajar para otro empleador en Hong Kong.
Esta situación de abuso extremo podría estar sucediendo en cualquiera de los cerca de 300.000 hogares de Hong Kong donde los migrantes han venido a trabajar en el servicio doméstico. La situación de los trabajadores domésticos refleja las tendencias mundiales sobre la dependencia de mano de obra migrante de segunda clase, del trabajo femenino más barato y dócil y del uso de la justicia para perpetuar las ganancias del negocio, manteniendo las apariencias de protección a los trabajadores afectados.
EL TRABAJO DOMESTICO EN HONG KONG
Hong Kong es uno de los principales países receptores de trabajadores domésticos en Asia, provenientes principalmente de Filipinas e Indonesia. Los trabajadores domésticos en Hong Kong se componen en menor medida de trabajadores locales a tiempo parcial, llegando aproximadamente a 50.000 personas que realizan mayormente un trabajo remunerado por horas. Sin embargo, la gran mayoría de las trabajadoras domésticas en Hong Kong son migrantes provenientes de otros países de Asia que ya son una parte importante de la población y de la fuerza laboral, ascendiendo a 301.000 personas en 2011. Aproximadamente el 48% son de las Filipinas, el 49% de Indonesia, y el resto de otros países que incluyen Tailandia, Nepal, Sri Lanka y otros.
Los trabajadores domésticos migrantes contaban con un contrato estándar que incluía ciertos derechos tales como el salario mínimo mensual, los días de descanso, y el cálculo de pagos obligatorios. Asimismo, como se jacta el gobierno, "Hay canales bien publicados y largamente establecido para resolver disputas entre los empleados domésticos extranjeros y sus empleadores. Éstos incluyen el Departamento de Trabajo, el Tribunal del Trabajo y la Junta de Adjudicación de Reclamos Laborales Menores". Así, las condiciones parecen cumplir con la apariencia del trabajo moderno y decente.
Sin embargo, el gobierno ha impuesto cada vez más leyes y políticas para reforzar la condición de inferioridad y exclusión de los trabajadores domésticos migrantes:
* En 1987 - se introdujo la "regla de dos semanas", estipulando que cuando el contrato se rompe, sin importar quién tiene la culpa, la visa de la trabajadora doméstica se reduciría en el plazo de dos semanas, y ella debería regresar a su país. Esta ley aumenta en gran medida el temor de los trabajadores al despido y los obliga a tolerar el abuso.
* En 2003, el gobierno prohibió la opción de las trabajadoras domésticas a vivir fuera del hogar del empleador.
* En 2009, el gobierno pidió la exclusión de los trabajadores domésticos del salario mínimo por hora, lo cual se legisló en 2010, dejándolo a criterio del empleador.
* Desde 1997 los trabajadores domésticos migrantes han sido excluidos del derecho a obtener la residencia luego de 7 años de vivir y trabajar en Hong Kong, como sí lo gozan el resto de los trabajadores migrantes de otras ramas de la economía.
Las repetidas y feroces exclusiones de los trabajadores domésticos de los derechos básicos sólo han servido para empeorar las condiciones laborales llevándolas a situaciones semejantes a la esclavitud. En primer lugar, porque no existe una clara delimitación de horas ni ámbito de trabajo, el trabajador está obligado a vivir en la casa del empleador y estar a disposición las 24 horas para prácticamente cualquier cosa que se le pida.
En segundo lugar, el salario es bajo - especialmente relacionándolo con sus horas de trabajo. Los trabajadores ganan aproximadamente HK $ 125 (EE.UU. $ 15) por día - a pesar de que el salario mínimo legal por hora es del doble. De esta manera están imposibilitados de ahorrar lo suficiente para terminar los contratos y establecerse nuevamente en su país de origen.
En tercer lugar y más importante, los grandes honorarios que cobran las agencias de contratación que vienen de Filipinas e Indonesia, conducen a las trabajadoras a una deuda exorbitante. Una encuesta a 2.000 trabajadoras domésticas en Hong Kong realizada entre 2008 y 2012 por la entidad caritativa Enrich develó que el 60% estaban en deuda. Cuando los contratos de los trabajadores se terminan, lo cual es muy simple de hacer bajo la legislación de Hong Kong, cualquier comisión de la agencia no abonada y del préstamo relacionado, sigue siendo responsabilidad de las trabajadoras, y sólo se agrega a la cuota siguiente a pagar cuando vuelve a trabajar para un nuevo empleador.
Refugios nacionales para migrantes y centros de asesoramiento, como Bethune House y la Misión por los Trabajadores Migrantes, evidencian que las violaciones, los suicidios, los severos casos de abuso físico que conducen a enfermedades mentales y a lesiones graves son moneda corriente, año tras año. No estamos hablando de "unos pocos empleadores malos" de los que hay "en todas partes", sino del resultado de tener un gobierno que sopesa ligeramente los peligros que los trabajadores enfrentan y elude su responsabilidad y una protección seria a los mismos.
EL MOTOR QUE TIENDE LA EXPANSIÓN DEL TRABAJO DOMÉSTICO MIGRANTE Y DEL AUMENTO DEL ABUSO
En Hong Kong, cerca del 48% de la fuerza de trabajo se compone de mujeres. Las familias necesitan entonces que alguien cuide de los niños, cocine y limpie. El trabajo doméstico remunerado es la solución privatizada del mercado para aquellos que pueden permitírselo. La necesidad urgente e insaciable de ambos, los empleadores y los trabajadores, ha dado lugar al crecimiento de una industria enorme y voraz que proporciona trabajo doméstico migrante: básicamente trata de personas patrocinada por el Estado.
En Hong Kong, puede observarse que las agencias de contratación de trabajadores domésticos se han multiplicado en número y se han enriquecido enormemente. Pero aún más que en Hong Kong, una enorme riqueza se está creando a partir de los sacrificios de los trabajadores domésticos desde las remesas, que constituyen una gran parte de los ingresos nacionales y de los negocios por los cuales los trabajadores deben pasar para hacer su trabajo en el extranjero.
LAS REMESAS FILIPINAS CRECEN
Las remesas personales de los trabajadores filipinos en el extranjero (TFE) alcanzaron los $ 9.3 mil millones en los primeros cinco meses de 2012. Esta cifra fue divulgada por el Banco Central de Filipinas.[1]
Filipinas ha tenido un Programa de Empleo en el Extranjero fomentando la migración laboral temporal desde 1974. Los trabajadores fueron enviados primero por contratos de trabajo a Medio Oriente debido a la bonanza petrolera. A partir de ese período los trabajadores domésticos también comenzaron a trabajar en Hong Kong, lo cual alcanzó mucha visibilidad en la década de 1980. Ahora el programa continúa, al parecer, para luchar contra la inmigración ilegal y la prostitución. Pero se ha convertido en un mecanismo para controlar y extorsionar a los trabajadores migrantes. De acuerdo con las cifras del gobierno, más de 9 millones de filipinos vivían en el extranjero en 2010, lo que representaba casi el 10% de la población del país. Las remesas recibidas a través de los canales oficiales ascendieron al 11%[2]del PIB en ese año. En respuesta a las peticiones de una mayor protección, el gobierno ha creado más burocracia y departamentos, más programas para la salud, para las certificaciones, la seguridad social, el seguro... todo para que se impongan cargas arbitrarias que los trabajadores no pueden eludir, pudiendo ejercer presión solamente con gran esfuerzo y dificultad.
LOS NEGOCIOS DE INDONESIA CRECEN
A pesar de que las trabajadoras domésticas indonesias no han tenido una historia tan larga en Hong Kong como las filipinas, en 2011 su número ha aumentado tan rápidamente que ahora constituyen la minoría étnica más grande. Las remesas enviadas por los trabajadores migrantes son una fuente importante de ingresos nacionales al igual que en Filipinas. De acuerdo con un informe del Banco Mundial, en 2010 Indonesia se encontraba entre los 10 países que recibían mayores remesas, en un valor que alcanzaba los US$ 7 mil millones.[3] El monto de las remesas enviadas a Indonesia por año ha aumentado constantemente desde, aproximadamente, US$ 1.2 billones en 2000 a US$ 1.9 billones en 2004, cifra que luego ascendió rápidamente a US$ 6,0 mil millones en 2007.[4]
Sin embargo, según Ananta (2009), las principales razones para el enorme incremento en el número de trabajadores que viajan al extranjero para trabajar pueden no ser las remesas, ni la pobreza de los trabajadores, ni la escasez de trabajadores en los países receptores. Entonces, ¿qué otra cosa podría explicar la creciente demanda de trabajadores en el extranjero?
Es el negocio mismo: el de envío de trabajadores en el extranjero. Hay enormes y fáciles beneficios para aquellos implicados en este negocio; el gobierno exige que todos los trabajadores migrantes pasen a través de estos innumerables departamentos y agencias públicas y privadas, a pagar tarifa tras tarifa... por lo que es, irónicamente, un tráfico de personas patrocinado por el Estado.
En primer lugar, el trabajador debe firmar con una agencia de contratación, y acordar con ella el pago de una gran comisión. Las agencias de reclutamiento en Indonesia extraen hasta siete meses de salario como honorarios en un contrato de 24 meses. Después de trabajar durante un contrato, deben salir de Hong Kong y pagar las tasas de nuevo, pero si finalizaron el contrato antes de que la deuda fuera completamente cancelada, la misma se acumula.
Una de las situaciones más perversas creadas por las agencias de contratación es la terminación intencional del contrato de la trabajadora doméstica en repetidas ocasiones, después de siete meses, luego de los que la deuda ha sido pagada. Un centro de servicio descubrió que una trabajadora doméstica había sido despedida por seis empleadores diferentes cada siete meses. Por ende, ella había trabajado en Hong Kong durante 42 meses y nunca había logrado ganar y ahorrar dinero, ya que todo lo que había cobrado fue a parar a la agencia. Estas situaciones ocurren con demasiada facilidad gracias al silencio cooperativo de la policía, del poder judicial, de los medios de comunicación y de los ciudadanos que caminan entre los trabajadores domésticos cada día en las zonas residenciales, los mercados y las escuelas.
Sigue siendo responsabilidad del gobierno de Hong Kong el asegurarse, sin objeciones de ningún tipo, que los trabajadores domésticos de cualquier nacionalidad se encuentren a salvo y sean tratados dignamente. Con el silencio y el abandono por parte de los gobiernos emisores y receptores, el sufrimiento de los trabajadores persiste e incluso aumenta, año tras año, mientras que las empresas continúan creciendo mediante las ganancias fáciles.
EL TRABAJO DOMÉSTICO EN EL RESTO DE ASIA
El empleo doméstico es actualmente la ocupación más común entre las mujeres de la región alcanzando a un tercio de todo el empleo femenino en Asia.[5]
Las mujeres de Indonesia, Filipinas, Tailandia, Sri Lanka, India y Bangladesh son empleadas comúnmente en los países más ricos de Asia. En Malasia a las empleadas domésticas no se les permite tomarse un día semanal de descanso y en Singapur, el descanso semanal fue dictado como obligatorio recientemente y se efectivizará en 2013.
Hong Kong funciona como el modelo estándar para las políticas sobre trabajo doméstico en la región. Aunque el trabajo, los abusos sistemáticos y la esclavitud suelen permanecer invisibles a pesar de la gran cantidad de personas involucradas. No obstante, hay ciertos signos de lucha y esperanza.
1. Hong Kong tiene fama de ser uno de los mejores países de acogida para los trabajadores domésticos en Asia porque los salarios son relativamente más altos que en otros lugares y los trabajadores tienen libertad de asociación -se les permite formar sindicatos-, y cuentan por lo menos con un día de descanso semanal. Hay miles de asociaciones de trabajadores migrantes y sindicatos de distintas nacionalidades y agrupamientos que han sido, con el apoyo de la Confederación de Sindicatos de Hong Kong, la fuerza principal en el logro de aumentos salariales y derogaciones de políticas perjudiciales implementadas por el gobierno de Hong Kong o el de su país de origen. Si bien el movimiento de los trabajadores migrantes y domésticos en Hong Kong está ligeramente en desventaja debido a las barreras del idioma, después de años de esfuerzos ahora hay un nivel sin precedentes de interacción y coordinación con los trabajadores locales y grupos de derechos humanos. Los éxitos y las derrotas en Hong Kong son de gran importancia para la fuerza laboral doméstica y migrante en toda la región.
2. En Hong Kong los conceptos de ciudadanía, democracia, igualdad, mínimos estándares decentes para los trabajadores como para cualquier ser humano, están siendo debatidos ahora en la arena política, incluido el antiguo concepto de la “inferioridad” de los trabajadores domésticos, aun cuando el racismo y los sentimientos fascistas son fácilmente provocados por políticos baratos.
3. Redes internacionales y el Convenio de la OIT N º 189. Por varios años las organizaciones de empleados domésticos se han unido para lograr la Convención que reconoce las demandas y preocupaciones particulares a sus trabajos. Se han expuesto definiciones más claras del trabajo decente para los trabajadores domésticos y ya Uruguay y Filipinas han ratificado la misma.
4. Una mayor atención al trabajo forzado y a la trata de personas. De alguna manera, las luchas contra el trabajo forzado y la explotación sexual se reconocen como importantes y justas, sin embargo, no se le ha dado esta atención e indignación al régimen de los trabajadores domésticos migrantes, sumándose a la impresión (dada la política del gobierno) de que la trata sucede raramente en Hong Kong. La baja condición social de las mujeres y del trabajo doméstico vuelve inconmovible al público conservador excepto cuando se desata una tragedia violenta.
LA EXPLOTACIÓN DE LOS TRABAJADORES MIGRANTES APROVECHADA POR PAÍSES DE ORIGEN
Agencias de "desarrollo", como el Banco Asiático de Desarrollo, la Organización Internacional para las Migraciones, el Foro Global sobre Migración y Desarrollo, entre otros, consideran a las remesas de dinero como una estrategia de desarrollo, a la exportación de la mano de obra como una solución al desempleo, etc. Estos fríos términos ocultan el sufrimiento masivo de individuos, de familias rotas, y la degradación de la vida en el hogar.
Los diez países de la Asociación de Naciones del Sudeste de Asia tienen un producto interno bruto combinado que eclipsa el de India. En parte gracias a los intercambios comerciales con China, las economías combinadas de este bloque han crecido en alrededor de $ 600 billones desde 2000 hasta los $ 2.3 trillones de dólares este año.
Sin embargo, esta acumulación de riqueza se basa fundamentalmente en mano de obra esclava y en los constantes esfuerzos por disminuir los derechos de los trabajadores.
Activistas laborales en Sudamérica no deberían dejarse engañar nunca creyendo que los países asiáticos han logrado realmente equilibrar el crecimiento económico y el bienestar de los pobres. Los trabajadores de Hong Kong son obligados a permanecer largas horas en la oficina, mientras que sus hijos son criados por otros que son, en su mayoría, mujeres migrantes vulnerables obligadas a endeudarse para poder trabajar.
La esclavitud ha estado siempre atada a las ganancias. Las agencias de contratación no reguladas son el corazón de las condiciones esclavizantes de muchos trabajadores domésticos, y hasta que no haya una reforma seria podemos suponer que los abusos sólo seguirán multiplicándose.
Esta situación de abuso extremo podría estar sucediendo en cualquiera de los cerca de 300.000 hogares de Hong Kong donde los migrantes han venido a trabajar en el servicio doméstico. La situación de los trabajadores domésticos refleja las tendencias mundiales sobre la dependencia de mano de obra migrante de segunda clase, del trabajo femenino más barato y dócil y del uso de la justicia para perpetuar las ganancias del negocio, manteniendo las apariencias de protección a los trabajadores afectados.
EL TRABAJO DOMESTICO EN HONG KONG
Hong Kong es uno de los principales países receptores de trabajadores domésticos en Asia, provenientes principalmente de Filipinas e Indonesia. Los trabajadores domésticos en Hong Kong se componen en menor medida de trabajadores locales a tiempo parcial, llegando aproximadamente a 50.000 personas que realizan mayormente un trabajo remunerado por horas. Sin embargo, la gran mayoría de las trabajadoras domésticas en Hong Kong son migrantes provenientes de otros países de Asia que ya son una parte importante de la población y de la fuerza laboral, ascendiendo a 301.000 personas en 2011. Aproximadamente el 48% son de las Filipinas, el 49% de Indonesia, y el resto de otros países que incluyen Tailandia, Nepal, Sri Lanka y otros.
Los trabajadores domésticos migrantes contaban con un contrato estándar que incluía ciertos derechos tales como el salario mínimo mensual, los días de descanso, y el cálculo de pagos obligatorios. Asimismo, como se jacta el gobierno, "Hay canales bien publicados y largamente establecido para resolver disputas entre los empleados domésticos extranjeros y sus empleadores. Éstos incluyen el Departamento de Trabajo, el Tribunal del Trabajo y la Junta de Adjudicación de Reclamos Laborales Menores". Así, las condiciones parecen cumplir con la apariencia del trabajo moderno y decente.
Sin embargo, el gobierno ha impuesto cada vez más leyes y políticas para reforzar la condición de inferioridad y exclusión de los trabajadores domésticos migrantes:
* En 1987 - se introdujo la "regla de dos semanas", estipulando que cuando el contrato se rompe, sin importar quién tiene la culpa, la visa de la trabajadora doméstica se reduciría en el plazo de dos semanas, y ella debería regresar a su país. Esta ley aumenta en gran medida el temor de los trabajadores al despido y los obliga a tolerar el abuso.
* En 2003, el gobierno prohibió la opción de las trabajadoras domésticas a vivir fuera del hogar del empleador.
* En 2009, el gobierno pidió la exclusión de los trabajadores domésticos del salario mínimo por hora, lo cual se legisló en 2010, dejándolo a criterio del empleador.
* Desde 1997 los trabajadores domésticos migrantes han sido excluidos del derecho a obtener la residencia luego de 7 años de vivir y trabajar en Hong Kong, como sí lo gozan el resto de los trabajadores migrantes de otras ramas de la economía.
Las repetidas y feroces exclusiones de los trabajadores domésticos de los derechos básicos sólo han servido para empeorar las condiciones laborales llevándolas a situaciones semejantes a la esclavitud. En primer lugar, porque no existe una clara delimitación de horas ni ámbito de trabajo, el trabajador está obligado a vivir en la casa del empleador y estar a disposición las 24 horas para prácticamente cualquier cosa que se le pida.
En segundo lugar, el salario es bajo - especialmente relacionándolo con sus horas de trabajo. Los trabajadores ganan aproximadamente HK $ 125 (EE.UU. $ 15) por día - a pesar de que el salario mínimo legal por hora es del doble. De esta manera están imposibilitados de ahorrar lo suficiente para terminar los contratos y establecerse nuevamente en su país de origen.
En tercer lugar y más importante, los grandes honorarios que cobran las agencias de contratación que vienen de Filipinas e Indonesia, conducen a las trabajadoras a una deuda exorbitante. Una encuesta a 2.000 trabajadoras domésticas en Hong Kong realizada entre 2008 y 2012 por la entidad caritativa Enrich develó que el 60% estaban en deuda. Cuando los contratos de los trabajadores se terminan, lo cual es muy simple de hacer bajo la legislación de Hong Kong, cualquier comisión de la agencia no abonada y del préstamo relacionado, sigue siendo responsabilidad de las trabajadoras, y sólo se agrega a la cuota siguiente a pagar cuando vuelve a trabajar para un nuevo empleador.
Refugios nacionales para migrantes y centros de asesoramiento, como Bethune House y la Misión por los Trabajadores Migrantes, evidencian que las violaciones, los suicidios, los severos casos de abuso físico que conducen a enfermedades mentales y a lesiones graves son moneda corriente, año tras año. No estamos hablando de "unos pocos empleadores malos" de los que hay "en todas partes", sino del resultado de tener un gobierno que sopesa ligeramente los peligros que los trabajadores enfrentan y elude su responsabilidad y una protección seria a los mismos.
EL MOTOR QUE TIENDE LA EXPANSIÓN DEL TRABAJO DOMÉSTICO MIGRANTE Y DEL AUMENTO DEL ABUSO
En Hong Kong, cerca del 48% de la fuerza de trabajo se compone de mujeres. Las familias necesitan entonces que alguien cuide de los niños, cocine y limpie. El trabajo doméstico remunerado es la solución privatizada del mercado para aquellos que pueden permitírselo. La necesidad urgente e insaciable de ambos, los empleadores y los trabajadores, ha dado lugar al crecimiento de una industria enorme y voraz que proporciona trabajo doméstico migrante: básicamente trata de personas patrocinada por el Estado.
En Hong Kong, puede observarse que las agencias de contratación de trabajadores domésticos se han multiplicado en número y se han enriquecido enormemente. Pero aún más que en Hong Kong, una enorme riqueza se está creando a partir de los sacrificios de los trabajadores domésticos desde las remesas, que constituyen una gran parte de los ingresos nacionales y de los negocios por los cuales los trabajadores deben pasar para hacer su trabajo en el extranjero.
LAS REMESAS FILIPINAS CRECEN
Las remesas personales de los trabajadores filipinos en el extranjero (TFE) alcanzaron los $ 9.3 mil millones en los primeros cinco meses de 2012. Esta cifra fue divulgada por el Banco Central de Filipinas.[1]
Filipinas ha tenido un Programa de Empleo en el Extranjero fomentando la migración laboral temporal desde 1974. Los trabajadores fueron enviados primero por contratos de trabajo a Medio Oriente debido a la bonanza petrolera. A partir de ese período los trabajadores domésticos también comenzaron a trabajar en Hong Kong, lo cual alcanzó mucha visibilidad en la década de 1980. Ahora el programa continúa, al parecer, para luchar contra la inmigración ilegal y la prostitución. Pero se ha convertido en un mecanismo para controlar y extorsionar a los trabajadores migrantes. De acuerdo con las cifras del gobierno, más de 9 millones de filipinos vivían en el extranjero en 2010, lo que representaba casi el 10% de la población del país. Las remesas recibidas a través de los canales oficiales ascendieron al 11%[2]del PIB en ese año. En respuesta a las peticiones de una mayor protección, el gobierno ha creado más burocracia y departamentos, más programas para la salud, para las certificaciones, la seguridad social, el seguro... todo para que se impongan cargas arbitrarias que los trabajadores no pueden eludir, pudiendo ejercer presión solamente con gran esfuerzo y dificultad.
LOS NEGOCIOS DE INDONESIA CRECEN
A pesar de que las trabajadoras domésticas indonesias no han tenido una historia tan larga en Hong Kong como las filipinas, en 2011 su número ha aumentado tan rápidamente que ahora constituyen la minoría étnica más grande. Las remesas enviadas por los trabajadores migrantes son una fuente importante de ingresos nacionales al igual que en Filipinas. De acuerdo con un informe del Banco Mundial, en 2010 Indonesia se encontraba entre los 10 países que recibían mayores remesas, en un valor que alcanzaba los US$ 7 mil millones.[3] El monto de las remesas enviadas a Indonesia por año ha aumentado constantemente desde, aproximadamente, US$ 1.2 billones en 2000 a US$ 1.9 billones en 2004, cifra que luego ascendió rápidamente a US$ 6,0 mil millones en 2007.[4]
Sin embargo, según Ananta (2009), las principales razones para el enorme incremento en el número de trabajadores que viajan al extranjero para trabajar pueden no ser las remesas, ni la pobreza de los trabajadores, ni la escasez de trabajadores en los países receptores. Entonces, ¿qué otra cosa podría explicar la creciente demanda de trabajadores en el extranjero?
Es el negocio mismo: el de envío de trabajadores en el extranjero. Hay enormes y fáciles beneficios para aquellos implicados en este negocio; el gobierno exige que todos los trabajadores migrantes pasen a través de estos innumerables departamentos y agencias públicas y privadas, a pagar tarifa tras tarifa... por lo que es, irónicamente, un tráfico de personas patrocinado por el Estado.
En primer lugar, el trabajador debe firmar con una agencia de contratación, y acordar con ella el pago de una gran comisión. Las agencias de reclutamiento en Indonesia extraen hasta siete meses de salario como honorarios en un contrato de 24 meses. Después de trabajar durante un contrato, deben salir de Hong Kong y pagar las tasas de nuevo, pero si finalizaron el contrato antes de que la deuda fuera completamente cancelada, la misma se acumula.
Una de las situaciones más perversas creadas por las agencias de contratación es la terminación intencional del contrato de la trabajadora doméstica en repetidas ocasiones, después de siete meses, luego de los que la deuda ha sido pagada. Un centro de servicio descubrió que una trabajadora doméstica había sido despedida por seis empleadores diferentes cada siete meses. Por ende, ella había trabajado en Hong Kong durante 42 meses y nunca había logrado ganar y ahorrar dinero, ya que todo lo que había cobrado fue a parar a la agencia. Estas situaciones ocurren con demasiada facilidad gracias al silencio cooperativo de la policía, del poder judicial, de los medios de comunicación y de los ciudadanos que caminan entre los trabajadores domésticos cada día en las zonas residenciales, los mercados y las escuelas.
Sigue siendo responsabilidad del gobierno de Hong Kong el asegurarse, sin objeciones de ningún tipo, que los trabajadores domésticos de cualquier nacionalidad se encuentren a salvo y sean tratados dignamente. Con el silencio y el abandono por parte de los gobiernos emisores y receptores, el sufrimiento de los trabajadores persiste e incluso aumenta, año tras año, mientras que las empresas continúan creciendo mediante las ganancias fáciles.
EL TRABAJO DOMÉSTICO EN EL RESTO DE ASIA
El empleo doméstico es actualmente la ocupación más común entre las mujeres de la región alcanzando a un tercio de todo el empleo femenino en Asia.[5]
Las mujeres de Indonesia, Filipinas, Tailandia, Sri Lanka, India y Bangladesh son empleadas comúnmente en los países más ricos de Asia. En Malasia a las empleadas domésticas no se les permite tomarse un día semanal de descanso y en Singapur, el descanso semanal fue dictado como obligatorio recientemente y se efectivizará en 2013.
Hong Kong funciona como el modelo estándar para las políticas sobre trabajo doméstico en la región. Aunque el trabajo, los abusos sistemáticos y la esclavitud suelen permanecer invisibles a pesar de la gran cantidad de personas involucradas. No obstante, hay ciertos signos de lucha y esperanza.
1. Hong Kong tiene fama de ser uno de los mejores países de acogida para los trabajadores domésticos en Asia porque los salarios son relativamente más altos que en otros lugares y los trabajadores tienen libertad de asociación -se les permite formar sindicatos-, y cuentan por lo menos con un día de descanso semanal. Hay miles de asociaciones de trabajadores migrantes y sindicatos de distintas nacionalidades y agrupamientos que han sido, con el apoyo de la Confederación de Sindicatos de Hong Kong, la fuerza principal en el logro de aumentos salariales y derogaciones de políticas perjudiciales implementadas por el gobierno de Hong Kong o el de su país de origen. Si bien el movimiento de los trabajadores migrantes y domésticos en Hong Kong está ligeramente en desventaja debido a las barreras del idioma, después de años de esfuerzos ahora hay un nivel sin precedentes de interacción y coordinación con los trabajadores locales y grupos de derechos humanos. Los éxitos y las derrotas en Hong Kong son de gran importancia para la fuerza laboral doméstica y migrante en toda la región.
2. En Hong Kong los conceptos de ciudadanía, democracia, igualdad, mínimos estándares decentes para los trabajadores como para cualquier ser humano, están siendo debatidos ahora en la arena política, incluido el antiguo concepto de la “inferioridad” de los trabajadores domésticos, aun cuando el racismo y los sentimientos fascistas son fácilmente provocados por políticos baratos.
3. Redes internacionales y el Convenio de la OIT N º 189. Por varios años las organizaciones de empleados domésticos se han unido para lograr la Convención que reconoce las demandas y preocupaciones particulares a sus trabajos. Se han expuesto definiciones más claras del trabajo decente para los trabajadores domésticos y ya Uruguay y Filipinas han ratificado la misma.
4. Una mayor atención al trabajo forzado y a la trata de personas. De alguna manera, las luchas contra el trabajo forzado y la explotación sexual se reconocen como importantes y justas, sin embargo, no se le ha dado esta atención e indignación al régimen de los trabajadores domésticos migrantes, sumándose a la impresión (dada la política del gobierno) de que la trata sucede raramente en Hong Kong. La baja condición social de las mujeres y del trabajo doméstico vuelve inconmovible al público conservador excepto cuando se desata una tragedia violenta.
LA EXPLOTACIÓN DE LOS TRABAJADORES MIGRANTES APROVECHADA POR PAÍSES DE ORIGEN
Agencias de "desarrollo", como el Banco Asiático de Desarrollo, la Organización Internacional para las Migraciones, el Foro Global sobre Migración y Desarrollo, entre otros, consideran a las remesas de dinero como una estrategia de desarrollo, a la exportación de la mano de obra como una solución al desempleo, etc. Estos fríos términos ocultan el sufrimiento masivo de individuos, de familias rotas, y la degradación de la vida en el hogar.
Los diez países de la Asociación de Naciones del Sudeste de Asia tienen un producto interno bruto combinado que eclipsa el de India. En parte gracias a los intercambios comerciales con China, las economías combinadas de este bloque han crecido en alrededor de $ 600 billones desde 2000 hasta los $ 2.3 trillones de dólares este año.
Sin embargo, esta acumulación de riqueza se basa fundamentalmente en mano de obra esclava y en los constantes esfuerzos por disminuir los derechos de los trabajadores.
Activistas laborales en Sudamérica no deberían dejarse engañar nunca creyendo que los países asiáticos han logrado realmente equilibrar el crecimiento económico y el bienestar de los pobres. Los trabajadores de Hong Kong son obligados a permanecer largas horas en la oficina, mientras que sus hijos son criados por otros que son, en su mayoría, mujeres migrantes vulnerables obligadas a endeudarse para poder trabajar.
La esclavitud ha estado siempre atada a las ganancias. Las agencias de contratación no reguladas son el corazón de las condiciones esclavizantes de muchos trabajadores domésticos, y hasta que no haya una reforma seria podemos suponer que los abusos sólo seguirán multiplicándose.
[1] http://manilatimes.net/index.php/business/top-business-news/27037-remittances-reach-9-3-billion-in-may
[2] http://www.economist.com/blogs/banyan/2010/02/philippines_and_its_remittance_economy
[3] http://en.wikipedia.org/wiki/Economy_of_Indonesia#cite_note-43
[4] Estimating the Value of the Business of Sending Low-Skilled Workers Abroad: An Indonesian Case, Aris Ananta (2009)
[5] Ip, Pui-Yu, from Asian Domestic Workers Network (2010), quoted in Asia Pacific Forum on Women, Law and Development, The Right to Unite: A Handbook on Domestic Worker Rights across Asia, (2010).


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