En España 3 millones de personas han quedado sin hogar por ejecuciones hipotecarias de los bancos que obligan a los desahuciados a seguir pagando su casa una vez expulsados. Mientras que la economía se la quiere impulsar con un faraónico casino. Por otro lado el poder busca que en Madrid se coarte la libertad de protesta y expresión. De hecho prohibieron recoger comida de la basura.
* por Moisés Mato López, miembro fundador de la Plataforma "A desalambrar"
Tres hechos significativos nos sirven para acercarnos a la realidad social española:
1: La delegada del Gobierno central en la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, pone el grito en el cielo ante el elevado número de manifestaciones que se celebran en la capital. Más de 2200 en lo que va de año. Quiere impulsar un cambio legislativo que de alguna forma ponga coto al derecho de manifestación. No es nuevo.
A lo largo de los últimos años se han ido endureciendo las ordenanzas municipales de uso del espacio público. Madrid, Barcelona y las grandes capitales a la cabeza. En Madrid ya se prohíbe recoger comida en la basura y continuamente se busca limitar la difusión de octavillas y pegada de carteles. Ya se ha presentado un proyecto para redefinir la Puerta del sol, lugar emblemático para las manifestaciones. Se trata de que haya más árboles, mobiliario urbano, terrazas, quioscos ...
Todo lo que pueda romper un espacio suficientemente despejado para las manifestaciones. El espacio público en Madrid como en todas las grandes capitales es cada vez más privado. Las grandes empresas tienen tomado el centro político de la ciudad, con su seguridad privada y cuando hace falta también la policía. Sus escaparates y gigantes paneles publicitarios tienen todo el espacio a su disposición. El espacio del pueblo y la expresión del pueblo, por muy constitucional que sea, tenderá a ser regulada, es decir, acotada y cuando sea posible, anulada. La limpieza, la seguridad y la imagen exterior serán una excusa todavía válida para la mayor parte de la población. A la postre esos argumentos convencen en un país que tiene su futuro ligado al turismo.
2: El propietario de Las Vegas Sands, Sheldon Adensol, se reúne con el gobierno de la comunidad de Madrid para estudiar la posibilidad de construir Eurovegas en esta comunidad. La noticia ha disparado las opiniones a favor y en contra. El millonario, de 78 años, ocupa el puesto 16º en la lista de Forbes de hombres más ricos del mundo, con una fortuna estimada en 21.500 millones de dólares. Bajo el brazo trae una oferta a primera vista irresistible: una inversión de 15.000 a 18.800 millones de euros entre 2011 y 2022, y el compromiso de crear 164.000 empleos directos y otros 97.000 indirectos (en total, la mitad del paro de la región).
Sus condiciones ruborizarían a cualquiera que tuviera un mínimo sentido de la decencia: Modificar el estatuto de los trabajadores para relajar la "rigidez de los convenios colectivos", modificar la Ley de Procedimiento Laboral para negociar directamente con el ministerio de trabajo y los sindicatos, cambiar la Ley de Extranjería y el Estatuto de los trabajadores para poder organizar los contratos con extranjeros a conveniencia, pide exención temporal del pago a la seguridad social, exige inversiones millonarias en infraestructuras de metro, aeropuerto, AVE, carreteras, pide todo el suelo público necesario para su complejo, quiere que sea una "zona franca" de impuestos para sus clientes, cambios en las normativas de prohibición de juego a menores, pide "vacaciones fiscales" a la comunidad de Madrid durante 10 años, que se cambie la Ley de impuestos sobre sociedades y un largo etc.
Por supuesto que hay colectivos que reaccionan a esta barbaridad, especialmente viendo la querencia de los gobiernos municipal y autonómico por el proyecto. Pero tampoco es algo nuevo. España tiene las condiciones adecuadas para convertirse en el lugar de recreo de los europeos; Al sol y playa que supuso gran parte del boom del ladrillo se han sumado los parques temáticos vinculados a corrupción y ahora los grandes casinos.
3: 185.140 es el número de desahucios que ha habido en España desde el 2007 y la cifra de ejecuciones hipotecarias se sitúa en 374.230. Las resistencias a los desahucios también se multiplican desde diferentes colectivos. Pero el crecimiento es imparable. En el primer trimestre del año en curso han ascendido en un 18% con respecto al mismo período del año pasado. La ley vigente en España no condona la deuda con la dación en pago sino que por el contrario, puedes perder la casa y además seguir pagándola. La gran banca sigue su ascenso de beneficios imparable en España e Iberoamérica y no parece que vaya a haber ningún poder político que quiera impedirlo.
Viendo el listado de las deudas perdonadas por los bancos a los grandes partidos no es de extrañar. Por ejemplo, el PSOE oculta al Tribunal de Cuentas las condiciones por las que algunas entidades financieras, principalmente el Banco Santander y la caja vasca BBK, condonaron a este partido en 2006 unos 33 millones de euros de intereses para saldar unos créditos supuestamente arrastrados desde hace 20 años. La corrupción está al orden del día pero los grandes banqueros seguirán siendo intocables.
Las ordenanzas que restringen la libertad de expresión, los planes faraónicos del magnate Adensol y los abusos de la banca son contestados por algunos grupos (pocos de forma permanente) y puntualmente por grandes movilizaciones sin demasiada orientación táctica y sin planes de futuro.
Cada esfuerzo de protesta tiene valor en sí pero no podemos olvidar algunos elementos esenciales para interpretar lo que está pasando en España:
1: La mayoría de estos problemas se han ido gestando durante años, paso a paso. Durante este tiempo muy pocos ocupábamos las calles de forma permanente. La situación económica era buena y las expectativas de futuro no parecían augurar malos presagios. Todo lo que hoy repudiamos se ha gestado mientras nos acomodábamos en el bienestar que parecía no tener fin. La tendencia ahora ha sido la reacción con indignación y con rabia a lo que estaba pasando. Hubo grandes manifestaciones y exigencias de cambio ya. Pero no se puede cambiar rápidamente lo que se ha ido asentando a lo largo de tanto tiempo. Hace falta paciencia, planificación, táctica, estrategia, formación, visión... y eso no se había preparado.
2: Las imposiciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial han sido siempre la forma de atenazar a los pueblos empobrecidos. Cuando eso ocurría, desde aquí inventábamos ONGs de todo pelaje para recaudar fondos, inventábamos apadrinamientos, hacíamos galas benéficas y maratones televisivos.
Tranquilizábamos nuestra conciencia con un poco de lo que nos sobraba. Así hemos tratado mayoritariamente a los que sufrían las peores consecuencias de este sistema depredador. Ahora nos toca tomar algo de la "medicina" que les han dado siempre a los empobrecidos. No nos valdrán las soluciones paternalistas que teníamos diseñadas para ellos pero tampoco tenemos ensayadas otras respuestas.
3: Las encuestas dicen que la institución menos valorada en España son los partidos políticos. Es verdad que se lo han ganado a pulso. El 25S se pretendía desalojarlos del congreso y las redes sociales ardían con insultos a la clase política. Está tan popularizado reírse de la política que incluso muchos diputados cuando el congreso era rodeado por gente que pedía que se fueran todos, ellos decían que estaban de acuerdo con la gente. Patético.
El problema es que la política es el problema pero también la solución. Cargar contra estos partidos políticos no debe llevar a la conclusión de que la política no es la respuesta. Al contrario, la política es demasiado importante como para dejarla en manos de estos partidos. El rechazo a la política nos deja fuera de juego.
El problema de España es que necesita organizaciones que tengan una gran valoración de la política, que sean capaces de plantearse los problemas desde sus causas y en su contexto y que no planteen soluciones paternalistas para salir del paso. No se puede combatir una ley que coarta nuestra libertad si antes hemos dejado que se hagan leyes contra los más pobres, los inmigrantes y los más débiles de la sociedad.
No podemos combatir el proyecto ludópata del Señor Adensol si no combatimos el consumo de droga, la prostitución y todas las adicciones que sustentan el proyecto Eurovegas. No podemos enfrentarnos a los desahucios y a la corrupción sin combatir el sistema bancario.
Los grandes movimientos de liberación se plantearon grandes principios morales. El más importante: La solidaridad. Pongamos en primer lugar encima de la mesa los problemas de los últimos de la sociedad. Luchando por los últimos, como siempre ha sido, aumentan las posibilidades de que nuestra acción sea realmente revolucionaria. No sea que a una democracia formal opongamos una revolución formal.
1: La delegada del Gobierno central en la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, pone el grito en el cielo ante el elevado número de manifestaciones que se celebran en la capital. Más de 2200 en lo que va de año. Quiere impulsar un cambio legislativo que de alguna forma ponga coto al derecho de manifestación. No es nuevo.
A lo largo de los últimos años se han ido endureciendo las ordenanzas municipales de uso del espacio público. Madrid, Barcelona y las grandes capitales a la cabeza. En Madrid ya se prohíbe recoger comida en la basura y continuamente se busca limitar la difusión de octavillas y pegada de carteles. Ya se ha presentado un proyecto para redefinir la Puerta del sol, lugar emblemático para las manifestaciones. Se trata de que haya más árboles, mobiliario urbano, terrazas, quioscos ...
Todo lo que pueda romper un espacio suficientemente despejado para las manifestaciones. El espacio público en Madrid como en todas las grandes capitales es cada vez más privado. Las grandes empresas tienen tomado el centro político de la ciudad, con su seguridad privada y cuando hace falta también la policía. Sus escaparates y gigantes paneles publicitarios tienen todo el espacio a su disposición. El espacio del pueblo y la expresión del pueblo, por muy constitucional que sea, tenderá a ser regulada, es decir, acotada y cuando sea posible, anulada. La limpieza, la seguridad y la imagen exterior serán una excusa todavía válida para la mayor parte de la población. A la postre esos argumentos convencen en un país que tiene su futuro ligado al turismo.
2: El propietario de Las Vegas Sands, Sheldon Adensol, se reúne con el gobierno de la comunidad de Madrid para estudiar la posibilidad de construir Eurovegas en esta comunidad. La noticia ha disparado las opiniones a favor y en contra. El millonario, de 78 años, ocupa el puesto 16º en la lista de Forbes de hombres más ricos del mundo, con una fortuna estimada en 21.500 millones de dólares. Bajo el brazo trae una oferta a primera vista irresistible: una inversión de 15.000 a 18.800 millones de euros entre 2011 y 2022, y el compromiso de crear 164.000 empleos directos y otros 97.000 indirectos (en total, la mitad del paro de la región).
Sus condiciones ruborizarían a cualquiera que tuviera un mínimo sentido de la decencia: Modificar el estatuto de los trabajadores para relajar la "rigidez de los convenios colectivos", modificar la Ley de Procedimiento Laboral para negociar directamente con el ministerio de trabajo y los sindicatos, cambiar la Ley de Extranjería y el Estatuto de los trabajadores para poder organizar los contratos con extranjeros a conveniencia, pide exención temporal del pago a la seguridad social, exige inversiones millonarias en infraestructuras de metro, aeropuerto, AVE, carreteras, pide todo el suelo público necesario para su complejo, quiere que sea una "zona franca" de impuestos para sus clientes, cambios en las normativas de prohibición de juego a menores, pide "vacaciones fiscales" a la comunidad de Madrid durante 10 años, que se cambie la Ley de impuestos sobre sociedades y un largo etc.
Por supuesto que hay colectivos que reaccionan a esta barbaridad, especialmente viendo la querencia de los gobiernos municipal y autonómico por el proyecto. Pero tampoco es algo nuevo. España tiene las condiciones adecuadas para convertirse en el lugar de recreo de los europeos; Al sol y playa que supuso gran parte del boom del ladrillo se han sumado los parques temáticos vinculados a corrupción y ahora los grandes casinos.
3: 185.140 es el número de desahucios que ha habido en España desde el 2007 y la cifra de ejecuciones hipotecarias se sitúa en 374.230. Las resistencias a los desahucios también se multiplican desde diferentes colectivos. Pero el crecimiento es imparable. En el primer trimestre del año en curso han ascendido en un 18% con respecto al mismo período del año pasado. La ley vigente en España no condona la deuda con la dación en pago sino que por el contrario, puedes perder la casa y además seguir pagándola. La gran banca sigue su ascenso de beneficios imparable en España e Iberoamérica y no parece que vaya a haber ningún poder político que quiera impedirlo.
Viendo el listado de las deudas perdonadas por los bancos a los grandes partidos no es de extrañar. Por ejemplo, el PSOE oculta al Tribunal de Cuentas las condiciones por las que algunas entidades financieras, principalmente el Banco Santander y la caja vasca BBK, condonaron a este partido en 2006 unos 33 millones de euros de intereses para saldar unos créditos supuestamente arrastrados desde hace 20 años. La corrupción está al orden del día pero los grandes banqueros seguirán siendo intocables.
Las ordenanzas que restringen la libertad de expresión, los planes faraónicos del magnate Adensol y los abusos de la banca son contestados por algunos grupos (pocos de forma permanente) y puntualmente por grandes movilizaciones sin demasiada orientación táctica y sin planes de futuro.
Cada esfuerzo de protesta tiene valor en sí pero no podemos olvidar algunos elementos esenciales para interpretar lo que está pasando en España:
1: La mayoría de estos problemas se han ido gestando durante años, paso a paso. Durante este tiempo muy pocos ocupábamos las calles de forma permanente. La situación económica era buena y las expectativas de futuro no parecían augurar malos presagios. Todo lo que hoy repudiamos se ha gestado mientras nos acomodábamos en el bienestar que parecía no tener fin. La tendencia ahora ha sido la reacción con indignación y con rabia a lo que estaba pasando. Hubo grandes manifestaciones y exigencias de cambio ya. Pero no se puede cambiar rápidamente lo que se ha ido asentando a lo largo de tanto tiempo. Hace falta paciencia, planificación, táctica, estrategia, formación, visión... y eso no se había preparado.
2: Las imposiciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial han sido siempre la forma de atenazar a los pueblos empobrecidos. Cuando eso ocurría, desde aquí inventábamos ONGs de todo pelaje para recaudar fondos, inventábamos apadrinamientos, hacíamos galas benéficas y maratones televisivos.
Tranquilizábamos nuestra conciencia con un poco de lo que nos sobraba. Así hemos tratado mayoritariamente a los que sufrían las peores consecuencias de este sistema depredador. Ahora nos toca tomar algo de la "medicina" que les han dado siempre a los empobrecidos. No nos valdrán las soluciones paternalistas que teníamos diseñadas para ellos pero tampoco tenemos ensayadas otras respuestas.
3: Las encuestas dicen que la institución menos valorada en España son los partidos políticos. Es verdad que se lo han ganado a pulso. El 25S se pretendía desalojarlos del congreso y las redes sociales ardían con insultos a la clase política. Está tan popularizado reírse de la política que incluso muchos diputados cuando el congreso era rodeado por gente que pedía que se fueran todos, ellos decían que estaban de acuerdo con la gente. Patético.
El problema es que la política es el problema pero también la solución. Cargar contra estos partidos políticos no debe llevar a la conclusión de que la política no es la respuesta. Al contrario, la política es demasiado importante como para dejarla en manos de estos partidos. El rechazo a la política nos deja fuera de juego.
El problema de España es que necesita organizaciones que tengan una gran valoración de la política, que sean capaces de plantearse los problemas desde sus causas y en su contexto y que no planteen soluciones paternalistas para salir del paso. No se puede combatir una ley que coarta nuestra libertad si antes hemos dejado que se hagan leyes contra los más pobres, los inmigrantes y los más débiles de la sociedad.
No podemos combatir el proyecto ludópata del Señor Adensol si no combatimos el consumo de droga, la prostitución y todas las adicciones que sustentan el proyecto Eurovegas. No podemos enfrentarnos a los desahucios y a la corrupción sin combatir el sistema bancario.
Los grandes movimientos de liberación se plantearon grandes principios morales. El más importante: La solidaridad. Pongamos en primer lugar encima de la mesa los problemas de los últimos de la sociedad. Luchando por los últimos, como siempre ha sido, aumentan las posibilidades de que nuestra acción sea realmente revolucionaria. No sea que a una democracia formal opongamos una revolución formal.


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