Las denuncias de Laura Elías por las golpizas de su ex esposo, el diputado provincial José Ottavis, destaparon una red de empresas fantasmas y prestanombres. El chofer del dirigente K, Víctor Leyes, quien golpeó a Elías en la puerta de un colegio cuando quiso ver a su hijo, preside la consultora Attollo S.A. y es empleado de FONCAP una dependencia del Gobierno Nacional que a su vez entregó importante subsidios a una empresa sin actividad, MAYJO, que estaría vinculada a Ottavis y la diputada nacional y referente de La Campora, Mayra Mendoza.
* por Luis Gasulla, periodista de FM Identidad.
Cuando Eduardo Duhalde presidía la Nación, un joven político en ascenso conocía en una biblioteca de Vicente López a una rubia y delgada joven, unos años mayor, militante de un partido de izquierda. En esos años, nacía la ascendente carrera del actual diputado provincial, Jose Ottavis, uno de los referentes más importantes de La Cámpora, y su romance con Laura Elías. Un año después, durante el embarazo de su primer y único hijo, cuentan los allegados a la mujer, Elías comenzó a ser maltratada física y psicológicamente por su marido. Luego de conseguir la separación, la golpeada mujer temía salir a la calle, no solo por posibles represalias de su ex marido sino por el daño mental que, años de maltratos, provocan en la psiquis de una mujer. Luego de caer en un pozo depresivo, Elías se internó dejando a su pequeño hijo al resguardo de su padre. Fue la excusa perfecta para el comienzo de un periplo judicial que posibilitó que la mujer no volviera a ver a su hijo de 9 años desde hace 14 meses. Ante la falta de respuestas de la justicia, llevó su denuncia a los medios de comunicación. Algunos le creyeron, mientras que los medios cercanos al gobierno nacional realizaron una campaña sucia tildándola de loca y de ser un peligro para su hijo. Mientras que el oficialismo lanzaba campañas para sacarle tarjeta roja a los maltratadores del sexo débil, uno de los símbolos de la “nueva política” la seguiría ejerciendo.
Plata de todos. Negocios de pocos.
El único contacto que tuvo Elías con su pequeño hijo fue el viernes 28 de septiembre de este año, cuando se acercó a la puerta del colegio De La Salle, en el centro porteño, a darle el regalo de cumpleaños atrasado y unos caramelos. El contacto no se pudo concretar pues, según el círculo de confianza de la madre, Víctor Leyes, supuesto chofer personal del diputado, la apartó de una trompada en el estómago, según la denuncia efectuada en la comisaría correspondiente por la víctima, ante el susto y la indiferencia de los presentes. La versión de Leyes, también denunciaba oficialmente, da cuenta que la mujer intentó secuestrar al niño. A ese testimonio lo acompañaron el de las autoridades del colegio y el del portero del establecimiento, cuyo nombre es un verdadero misterio. Las autoridades escolares nunca contestaron las requisitorias periodísticas ni tampoco quisieron informar los nombres de las personas que se desempeñan en el colegio. En fin, ¿Leyes es un empleado personal del diputado Ottavis? En ese caso, ¿está inscripto en blanco como tal? Extrañamente, el correntino Leyes, oriundo de Monte Caseros, pueblo donde Ottavis comenzó su carrera política a finales de los noventa, figura como empleado del Fondo de Capital Social (FONCAP).
Ottavis estuvo al frente del FONCAP años atrás, cuya misión es otorgar fondos a cooperativas y mutuales que así lo requieran.
“No te metas con él, sabes que es un boludo” le habría contestado el diputado José Ottavis a la propia Elías, la mañana del viernes 5 de octubre, minutos después que este cronista se comunicara con su supuesto chofer, Víctor Leyes. Señalado por amigas de Elías, como la propia Laura Muñoz, ex mujer de Alejandro Vandenbroele que sufrió amenazas y aprietes similares a la protagonista de esta historia, el joven Leyes fue quien golpeó y empujó a Elías el viernes 28 de septiembre. Sobre él, también pesa una denuncia policial por un hecho ocurrido tres años atrás cuando el correntino fue a buscar al hijo de Elías sin su consentimiento llevándolo a Quilmes, a la casa de los padres de la actual diputada nacional, Mayra Mendoza, líder de La Cámpora preferida de Cristina. Mendoza era la novia de Ottavis, en aquel entonces. Denuncian desde el círculo de Elías que la empresa MAYJO, que nace por la unión de las iniciales de Mayra y José, se encuentra inscripta pero su actividad es un misterio. MAYJO recibió importantes subsidios desde el FONCAP una oficina Estatal, que depende del Ministerio de Desarrollo Social, pero que en realidad funcionaría como caja de la política para los amigos.
Este organismo Por último, Leyes preside la Empresa Consultora ATTOLLO S.A., según boletín oficial que realiza tareas de asesoramiento y gestión empresarial. Su actividad principal es el servicio de transporte automotor de pasajeros. Consultado, en exclusiva para este medio, Leyes respondió que “no sabe” si trabaja en FONCAP ni tampoco conoce la Sociedad Anónima que preside. “Me hizo mucho daño y quiero que me respetes, no voy a hablar, el padre ya lo sabe”, solo respondió nervioso. En ATTOLLO S.A. lo secunda, como vicepresidente, Alesio Rosales, quien trabaja en el despacho de la diputada Mendoza. Un hermano de Alesio, Mauri Rosales, se desempeña en el FONCAP.
Mientras usted lee éstas líneas, una mujer llora por la ausencia de su único hijo. Cuando sale a la calle, los vecinos se esconden para no ser testigos indeseados de algún apriete de los jóvenes militantes de La Cámpora que, meses atrás, pintaron la pared de la casa de Elías con el sugestivo mensaje: “Matar a una puta o una hormiga, vale nada”. Graciela Ocaña, la hormiguita de la política, recibió en varias ocasiones a la golpeada mujer para escuchar y asesorarla. Su ex marido, enterado de los encuentros, quiso dar su versión de los hechos: “Ella era la que me pegaba pero me daba vergüenza contarlo”, le habría dicho Ottavis. “Mire usted, ella, en cambio, se animó a dar la cara, a pesar de los moretones”, le habría contestado imperturbable la ex ministra de salud del oficialismo. Cuenta una amiga de Laura Elías que, cuando ambos jóvenes aún convivían, fue invitada a cenar a la casa de la abuela de su ex marido. No podía disimular los golpes en su rostro. Sin embargo, no encontró solidaridad en la familia del actual diputado: “Si no podes resolver tus problemas matrimoniales, no vengas”. Esa respuesta simboliza la hipocresía de una parte, aún importante, de la sociedad argentina. ¿Cómo actuaría el oficialismo si la víctima habría estado casada con un líder opositor? El que calla, otorga.
Plata de todos. Negocios de pocos.
El único contacto que tuvo Elías con su pequeño hijo fue el viernes 28 de septiembre de este año, cuando se acercó a la puerta del colegio De La Salle, en el centro porteño, a darle el regalo de cumpleaños atrasado y unos caramelos. El contacto no se pudo concretar pues, según el círculo de confianza de la madre, Víctor Leyes, supuesto chofer personal del diputado, la apartó de una trompada en el estómago, según la denuncia efectuada en la comisaría correspondiente por la víctima, ante el susto y la indiferencia de los presentes. La versión de Leyes, también denunciaba oficialmente, da cuenta que la mujer intentó secuestrar al niño. A ese testimonio lo acompañaron el de las autoridades del colegio y el del portero del establecimiento, cuyo nombre es un verdadero misterio. Las autoridades escolares nunca contestaron las requisitorias periodísticas ni tampoco quisieron informar los nombres de las personas que se desempeñan en el colegio. En fin, ¿Leyes es un empleado personal del diputado Ottavis? En ese caso, ¿está inscripto en blanco como tal? Extrañamente, el correntino Leyes, oriundo de Monte Caseros, pueblo donde Ottavis comenzó su carrera política a finales de los noventa, figura como empleado del Fondo de Capital Social (FONCAP).
Ottavis estuvo al frente del FONCAP años atrás, cuya misión es otorgar fondos a cooperativas y mutuales que así lo requieran.
“No te metas con él, sabes que es un boludo” le habría contestado el diputado José Ottavis a la propia Elías, la mañana del viernes 5 de octubre, minutos después que este cronista se comunicara con su supuesto chofer, Víctor Leyes. Señalado por amigas de Elías, como la propia Laura Muñoz, ex mujer de Alejandro Vandenbroele que sufrió amenazas y aprietes similares a la protagonista de esta historia, el joven Leyes fue quien golpeó y empujó a Elías el viernes 28 de septiembre. Sobre él, también pesa una denuncia policial por un hecho ocurrido tres años atrás cuando el correntino fue a buscar al hijo de Elías sin su consentimiento llevándolo a Quilmes, a la casa de los padres de la actual diputada nacional, Mayra Mendoza, líder de La Cámpora preferida de Cristina. Mendoza era la novia de Ottavis, en aquel entonces. Denuncian desde el círculo de Elías que la empresa MAYJO, que nace por la unión de las iniciales de Mayra y José, se encuentra inscripta pero su actividad es un misterio. MAYJO recibió importantes subsidios desde el FONCAP una oficina Estatal, que depende del Ministerio de Desarrollo Social, pero que en realidad funcionaría como caja de la política para los amigos.
Este organismo Por último, Leyes preside la Empresa Consultora ATTOLLO S.A., según boletín oficial que realiza tareas de asesoramiento y gestión empresarial. Su actividad principal es el servicio de transporte automotor de pasajeros. Consultado, en exclusiva para este medio, Leyes respondió que “no sabe” si trabaja en FONCAP ni tampoco conoce la Sociedad Anónima que preside. “Me hizo mucho daño y quiero que me respetes, no voy a hablar, el padre ya lo sabe”, solo respondió nervioso. En ATTOLLO S.A. lo secunda, como vicepresidente, Alesio Rosales, quien trabaja en el despacho de la diputada Mendoza. Un hermano de Alesio, Mauri Rosales, se desempeña en el FONCAP.
Mientras usted lee éstas líneas, una mujer llora por la ausencia de su único hijo. Cuando sale a la calle, los vecinos se esconden para no ser testigos indeseados de algún apriete de los jóvenes militantes de La Cámpora que, meses atrás, pintaron la pared de la casa de Elías con el sugestivo mensaje: “Matar a una puta o una hormiga, vale nada”. Graciela Ocaña, la hormiguita de la política, recibió en varias ocasiones a la golpeada mujer para escuchar y asesorarla. Su ex marido, enterado de los encuentros, quiso dar su versión de los hechos: “Ella era la que me pegaba pero me daba vergüenza contarlo”, le habría dicho Ottavis. “Mire usted, ella, en cambio, se animó a dar la cara, a pesar de los moretones”, le habría contestado imperturbable la ex ministra de salud del oficialismo. Cuenta una amiga de Laura Elías que, cuando ambos jóvenes aún convivían, fue invitada a cenar a la casa de la abuela de su ex marido. No podía disimular los golpes en su rostro. Sin embargo, no encontró solidaridad en la familia del actual diputado: “Si no podes resolver tus problemas matrimoniales, no vengas”. Esa respuesta simboliza la hipocresía de una parte, aún importante, de la sociedad argentina. ¿Cómo actuaría el oficialismo si la víctima habría estado casada con un líder opositor? El que calla, otorga.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada